Radio Rock

En 1976, en una fila para cobrar el subsidio del desempleo en una Londres húmeda y lluviosa se vieron por primera vez Joe Strummer y Nick Jones, y el rock comenzaría a cambiar para siempre, de la mano de una de las duplas más lucidas de su generación. En ese encuentro comenzó a gestarse The Clash.

the- lash-1978

Pocas bandas en la historia del rock fueron tan políticas y revolucionarias como los Clash, tan subversivas, tanto para el mainstream como para el género al que pertenecían.

Los liderados por Joe Strummer desde 1977 formaban parte del movimiento Punk que junto a los Sex Pistols moldearon,  luego que Los Ramones llegaran desde los Estados Unidos para infectar a la juventud británica con sus canciones sin esperanzas. Pero apenas tres años después de su disco debut, el cuarteto supero al Punk y se transformo en una maquina de insurrección artística de la mano de un crossover que combinaba rock, reggae, Rockabilly, jazz, ska, y los ecos del dub, con omnímodo desprejuicio.

Mientras muchas bandas del circuito londinense se inmolaban o sucumbían frente al hastió que generaban por su tres acordes repetidos hasta el cansancio, el cuarteto redactaba el manifiesto de furia y rebeldía, que marcaria un nuevo pacto social y artístico.

Ese espectro sonoro de la banda, amplio, rico, fecundo, fue su arma más letal, su forma de hacer política con el arte. "Cuando la gente dice que somos una banda política, entiendo que lo que quieren decir es que somos políticos en el sentido de una política con "P"  mayúscula, una política de derecha e izquierda, ¿verdad?  Pero la realidad es que se trata de política con "p" minúscula, como una política personal. Cuando alguien dice: “No pueden hacer eso “, creemos que tenemos que pararnos y preguntar por qué, y no decir: “Bueno, está bien", declaraba Paul Simonon, bajista de la banda, a la revista Rolling Stone en abril de 1980.

Su disco debut, el "The Clash" de 1977, fue el primer intento de cargar el nuevo género de una ideología superadora del grito adolescente, de la mera queja, para pasar a poner en sus letras una agenda que abarca el desempleo, la alienación urbana, la discriminación, la desigualdad, entre otros tópicos.

Así discurren canciones como "Carrer opportunities", "Remote Control", "Withe Riot", o el incendiario "London´s Burning".

Sin duda su segundo disco "Give ´Em Enough Rope" de 1978, fue un nuevo intento reincidente con temas como “Tommy Gun”. Pero fue en "London Calling" editado en diciembre de 1979 en Reino Unido y en enero del siguiente año en Estados Unidos, el que marco el giro definitivo, el cambio revolucionario,  y que colocó a los Clash en el campo de batalla, en el combate a varios frentes.

Por un lado el disco doble fue vendido por el sello discográfico a precio de sencillo, por exigencia de la banda y al mismo tiempo, fue una bofetada para sus seguidores, que consideraban que un doble vinilo era una simple pedantería del "rock tradicional".

Pero lo más importante es que en 19 surcos, rompieron con todos los códigos musicales del género, soltaron cualquier atadura a los panfletos cresta, patearon las puertas de los templos generacionales del Londres conservador y signado por el thatcherismo.

El reggae alternaba con  guitarras ruidosas, distorsionadas, y amplificadas hasta la exageración, dejando paso a rasgueos de acústicas desgarradas, combinadas con coros de ángeles  y efectos electrónicos, y reverberaciones típicas del dub, todo envuelto en un rock originario.

Su éxito era creciente y la crítica a esa altura comenzaba a prestarles atención y llegaba a catalogarlos como "la mejor banda de rock del mundo". Pero curiosamente, teniendo en cuenta su popularidad, la banda seguía tocando en recintos pequeños, para no más de 2000 personas, las que extasiadas bailaban y cantaban canciones como "Spanish Bombs", la encragada de dar nombre al disco o "Revolution Rock".

En Septiembre de 1980 la rama del sello Epic en Estados Unidos decide editar un disco que pasó inadvertido para muchos y que por estos días está cumpliendo 30 años de su aparición. Un álbum recopilatorio, que en función de cada uno de los surcos que lo componen, podemos considerarlo un disco de inéditos.

Hablamos del conocido "Black Market Clash", que contiene nueve temas, donde se pueden encontrar composiciones que quedaron afuera de sus primeras grabaciones, algunas caras B de simples editados anteriormente y temas que en el extremo norte del continente americano solo eran conocidos en registros piratas.

Este disco marca un resumen del espíritu de la banda ya que es una muestra cabal de su carrera y de su búsqueda compositiva, de vocación ecléctica, del arte como brazo político.

Los Clash deciden en esta edición dar una muestra de su militancia como política esperanzadora, alejándose una vez más de sus compañeros de ruta, que tenían una mirada de su entorno marcado por el nihilismo.

Mientras los Sex Pistols no contenían ninguna posición ideológica, ni filosófica en sus canciones, y no se mostraban cerca del anarquismo y ni se aproximaban al pensamiento de Nietzsche o Heidegger, aunque algunos intenten encontrar algunas conexiones forzadas entre el Punk y estos filósofos, los Clash están claramente influenciados por los pensadores de izquierda  y con clara inspiración anti imperialista.

Al mismo tiempo esta placa representa un resumen de su oposición a las propuestas progresivas, a los sonidos disco y a los suecos de Abba, que dominaban la rotación en la programación de las radios.

El disco abre con “Capital Radio One”, un tema que apareciera en 1977 como cara B de un simple de baja circulación, y que en el lado A tenía una entrevista de ocho minutos que el periodista Tony Parson le realizó a la banda.  Este tema comienza con los acordes de una guitarra que parece meternos en un cuento con final feliz y que explota con un ritmo acelerado  y distorsionado que cala el alma.

Una batería machacona marca el ritmo de "The Prisoner", el segundo surco, que arenga desde el estribillo a la audiencia. El tema descartado para ser parte del disco debut aparece en como cara B, del tema "(Withe Man) In Hammersmith Palais".

Con acordes filosos que se desprenden como espadas de la guitarra de Strummer se da paso a una fiestera “Pressure Drop”, un ska-rock con tono optimista, para darle luego espacio  a "Cheat", un tema compuesto en la primera etapa del grupo, descartado para sus primeros discos y que muy pocas veces tocaron en vivo.

"City of Dead" es una cruda canción sobre la vida urbana, sobre la crueldad de la ciudad, y las rutinas. Este tema además presenta una de las características anti punk de esta banda, el uso de vientos.

La cara A del álbum la cierra "Time the Tigth" un tema instrumental de Booker T and The MGs, que muchas veces lo tocaban en cierres de sus conciertos en Europa,  en donde el bajo de Simonon retumba en nuestra cabeza, y que nos remonta a los 50.

La segunda parte del disco, solo contiene tres surcos, "Bankrobber/Robber dub" un dulce dub, una canción en donde aparece en vocales el jamaiquino Mike Dread.

Por otro lado suena la contagiosa "Armagideon Time", un reggae divertido que fuera la contracara del simple "London Calling" y donde la banda da un mensaje de paz  para el mundo.

El cierre es a todo eco, con "Justice Tonigh/Kick it over", reggae-dub, dulce, contagioso, hipnótico que nos transporta a otra dimensión.  Pero la banda no solo elegía cuidadosamente los temas, también pensó en la tapa, y preparó para el mercado americano una foto para su carátula, que golpeara a los sectores más conservadores. Aparece el músico y director de cine, Don Letts, enfrentando a la policía británica en 1976, en los disturbios de notting hill, en el marco de los carnavales de esa ciudad donde los protagonistas son grupos de inmigrantes fundamentalmente afrodecendientes.

Habían decidido dar un paso más allá del disco doble "London Calling", ahora la idea era sacar a precio de sencillo un vinilo triple, que se llamaría "Sandinista". Para lograr que eso sucediera, tenían que tomar una decisión, ceder sus derechos de autor para que la compañía decidiera sacarlo. Eso hicieron y el disco fue una realidad.

No es su mejor material y la confesión del baterista  Topper Headon  lo dice todo: "Creo que era un álbum sencillo brillante, increíble y un doble muy, muy bueno. Pero, en mi opinión, hay mucho relleno para un disco triple".

El 12 de Diciembre de 1980 editan el disco en Gran Bretaña y en enero de 1981 lo hacen en Estados Unidos. "The Magnificent 7" que podes disfrutar mas arriba y "Police on my Back"  son sus mayores éxitos de un disco con más de 30 temas.

No era un paso más en su lucha contra la industria, también lo era en lo artístico, se puede encontrar Hip Hop, Góspel, música de cámara y mucho más, además de sus clásicas incursiones estilísticas.  En temas como “Washington Bullets”, “Charlie Don´t Surf”, “The Call up” se puede también apreciar un fuerte componente anti americano en su letras, que siempre fueron usadas como instrumento proselitista.

Por este lado del mundo observábamos aquel fenómeno a cuenta gotas, y en la medida que se abrían las grietas de una dictadura en decadencia. Poco a poco incorporábamos estos sonidos a nuestras vidas, al mismo tiempo que tomábamos conciencia de los asuntos públicos y nos sumábamos “al mar de libertad” que la sociedad uruguaya quería navegar.

Los Clash a base de acordes distorsionados, y tempos acelerados se transformaron en la banda de sonido de toda una generación que quería empezar a sumarse a su revolución.