Radio Rock

Nuestro critico Gonzalo Hernandez se mete en el mundo del cine, con la pasión y la obsesión que casi lo cataloga dentro de una nueva parafilia, la que aquí llamamos Cinefilia, que tendrá varios formatos, por momentos será video, en otras en audio y en otras, como esta sobre la película "23 segundos", será escrita.

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Sinopsis:

Emiliano (Hugo Piccinini), es un limpiavidrio que padece cierto retraso mental. Un día, mientras limpia un parabrisas ocurre un atraco a un auto y Carina (Stefanie Neukirch), la mujer que lo conduce, resulta herida. Emiliano intentará una solución desesperada. A partir de allí se desata una serie de eventos inesperados.

Reseña:

“23 segundos” es el primer largometraje de Rudakov, un joven director de origen ruso. Es también la primera incursión de Piccinini en un libreto y al frente de un elenco en un largometraje. Un estreno a varias puntas que resulta una grata sorpresa en las pantallas montevideanas.

La película es simple y lineal, lo cual le permite trabajar una compleja estructura de personajes y abordar mejor un personaje muy especial. El joven Emiliano se verá en una difícil encrucijada: deberá ayudar a una mujer que fue herida de bala. Y al hacerlo ve la posibilidad de cumplir su sueño. Así es como intentará que su madre, una ex cirujana que hace años no ejerce, opere a la muchacha. Pero ni Emiliano ni Carina parecen el uno para el otro. Emiliano deberá aprenderlo dolorosamente. Pero en ese mismo dolor conoce a una persona que, más cercana a él y a su condición, le abrirá nuevas posibilidades.

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El libreto funciona muy bien. Hay algún detalle un poco inverosímil, pero en general está sólidamente estructurado. Los ritmos se suceden ágilmente, y aparecen un conjunto de personajes interesantes y bien definidos. Hay un par de secuencias que podrían haberse eliminado sin que eso alterase la narración en lo más mínimo y tal vez alguna otra secuencia podría haberse reducido. Pero a pesar de ello el espectador sobrelleva sin problemas un guión que cuenta con estupendas actuaciones dentro de la cual hay que destacar la composición de Hugo Piccinini, un hombre que viene del teatro pero que realiza una actuación creíble y sin fallos. Hay una buena dirección de actores que hace que cada uno rinda al máximo en su papel.

Se trata de una obra de bajo presupuesto, realizada con un muy inteligente uso de recursos y con una muy buena factura técnica. Por momentos hay algún detalle que desentona en esa muy buena composición: al inicio hay una toma de autos cuya profundidad de campo parece más televisiva que cinematográfica y alguna secuencia donde el manejo de la cámara en mano resulta, al menos, una opción estética y narrativa  discutible. A pesar de eso, el resultado en su conjunto  es de muy buen nivel y tiene aciertos varios que incluyen tanto el casting, las locaciones, el desarrollo eficaz de algunas secuencias formalmente complejas y un personaje protagónico sólidamente construido.

 

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Dentro de los detalles a destacar, más allá de las actuaciones, también está la fina composición de personajes y sus interrelaciones. Hay, quizá, una mejor resolución de los personajes maculinos y sus vínculos (Emiliano, sus amigos del taller, los jóvenes pistoleros, la conversación con el guarda del ómnibus) que de los personajes femeninos que tienen mucho potencial y sin embargo tienen poco desarrollo en profundidad. La construcción de la vida del barrio está muy bien lograda. Hay algunas escenas oníricas o que muestran las fantasías del personaje y que están muy bien conjugadas con la historia. A su vez, tiene una muy inteligente y cinematográfica forma de ir enlazando los diferentes detalles que son importantes para el desarrollo de una historia que fluye sin problemas.

Un diálogo:

 (Tras el disparo que recibe Carina, Emiliano decide –luego de pedir ayuda infructuosamente- manejar hasta su casa para hacer que su madre opere a la muchacha. Ya en la casa, le pide a su madre que lo ayude. )

Emiliano: Tenés que operarla. No la lleves al Hospital. Si la llevás la pierdo. Tenés que operarla acá. La quiero para mí.

Una secuencia:

Una de las secuencias cuya construcción resulta semióticamente más compleja es el momento en que, luego de los incidentes y de que Carina se recuperara en el hospital y desapareciera de la vida de Emiliano, éste se encuentra en su puesto esperando autos y ve venir un auto parecido al de Carina. Pero no es ella. Entonces Emiliano tiene un acceso de furia. Y la joven que vende flores en el mismo cruce que él limpia vidrios, lo abraza y le  pide que olvide, que acepte el dolor y olvide.

Lo mejor

La actuación de Hugo Piccinini.

Lo peor:

Algunos usos de la cámara en mano que hacen que el espectador espere resoluciones que no se dan porque el recurso no se usa con una intención narrativa clara.